Unos días después, Raymond ya
no recordaba el encuentro, estaba
saliendo de nuevo con su ex prometida y había conseguido un trabajo como
profesor temporal de ornitología, era un jueves frio, la lluvia era fuerte, pero
aun así Raymond salía del teatro junto a su ex prometida, los dos consiguieron
un taxi después de que un hombre tomara otro, el viaje fue agradable por un
rato, muchas risas, llego un momento en que su ex prometida le brindaba una
gran sonrisa y le decía:
-
Me
gustó mucho la obra Ray, he pasado buenos momentos junto a ti, y desde que te
fuiste no he podido encontrar alguien más- el corazón de Raymond se aceleró por
un instante, antes de escuchar el horrible ruido del metal chocando, el
horrible estruendo que provoco el parabrisas al estallar por el impacto de la
cabeza del conductor, el horrible crujido que el cuello de su novia hizo al
chocar contra el asiento delantero, el dolor de cabeza, la sangre en su boca y
su nariz, pero lo que rompió su corazón, lo que desato el dolor verdadero fue
encontrar el cuerpo de su ex prometido, de Lily, su cara estaba hermosa como
siempre, su expresión era tranquila, pero algo no encajaba, la ausencia de
movimiento por parte de ella, no se notaba su respirar.
Raymond desato con dificultad el cinturón
que su novia momentos antes dijo no querer llevar por el malestar que le
generaba, cayendo en un vidrio roto que le rasguño la mano, ignoro la herida
sangrante y se apresuró a tirar la puerta con empujones, le tomo dos intentos,
saco a duras penas el cuerpo de la mujer que amaba, lo alejo del auto que
empezaba a prender llamas, en ese momento se acordó del conductor, pero era
tarde, el auto estallo mientras el sonido de las sirenas comenzaba a escucharse
en el frio bosque.
-
Lily,
¿Amor?, estas bien, Lily, responde por favor- Raymond lloraba sin poder
contenerse, puso a su novia en el suelo, donde intento reanimarla.
-
Por
favor, responde Lily. - Imploraba mientras seguía intentando reanimarle, aún así
Lily no despertó, una ambulancia llego y separaron a Raymond de Lily, su sangre
había manchado su ropa en forma de cuervo, algo muy extraño que Raymond no
había notado en ese momento.
Horas después Raymond sintió el
dolor más grande, ni su costilla rota, ni el profundo corte de su mano, ni la
herida que requirió 9 puntos en su cabeza se asemejaron a ese dolor.
Lily, su Lily, a la que tanto amaba,
con la que se iba a comprometer, el amor de su vida.
Lily estaba muerta
Y nunca iba a regresar
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